Mujeres de ALC lideran la construcción de un futuro resiliente con enfoque de género
GINEBRA - Mientras más de mil líderes mundiales se reunían en la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2025 (GP2025), una fuerza poderosa pasó de estar entre bastidores a ocupar un rol protagónico: la Red de Mujeres de ALC (Red de Mujeres de América Latina y el Caribe para la Reducción del Riesgo de Desastres) llegó a Ginebra no solo para participar, sino para transformar. Con más de 1,500 integrantes y cuatro representantes electas, la red lleva las voces y experiencias de mujeres de una vasta región donde los desastres se entrelazan con desigualdades profundamente arraigadas.
Seguimiento de la representación de género
¿Su pieza central? El Observatorio de Género.
Creado en 2023 en la VIII Plataforma Regional en Uruguay, esta herramienta de monitoreo ciudadano ha evolucionado rápidamente de un experimento regional a un mecanismo de rendición de cuentas global. El Observatorio de Género realiza un seguimiento de la representación de género e interseccional en las sesiones oficiales, yendo mucho más allá de la paridad superficial.
Las personas observadoras registran quién habla, cómo se representa a las mujeres y si los grupos marginados están representados. Con más de 60 personas voluntarias recopilando datos en seis idiomas durante el GP2025, los resultados preliminares sugieren que las mujeres suelen estar presentes, pero siguen luchando por hacerse oír. Las menciones a la inclusión suelen ser simbólicas y la representación sigue siendo desigual.
Lo que no se mide, no cambia
"Los observatorios como este son cruciales porque lo que no se mide, no cambia", afirma Cynthia Rodríguez, secretaria ejecutiva de la Red.
Rodríguez, que creció cerca del volcán Chimborazo en Ecuador, sabe de primera mano cómo el riesgo de desastres se multiplica según el género y la clase social. En la Plenaria Multiactores, compartió su historia personal de cómo perdió a su madre debido a la migración forzada durante la crisis de El Niño de 1998 en Ecuador, y de cómo regresó años más tarde para cofundar la primera red del sector privado dedicada a la reducción del riesgo de desastres en el país.
Hasta el 6 de junio, el Observatorio de Género había registrado 92 observaciones de más de 30 colaboraciones en GP2025, y la cifra sigue aumentando. Aunque los datos siguen llegando, las primeras cifras ofrecen una instantánea reveladora de la participación y la representación:
- La mayoría de las personas observadoras (58,7 %) siguieron los eventos en línea, mientras que el 38% lo hizo in situ en Ginebra.
- Las sesiones temáticas y de la jornada preparatoria fueron las que más atención suscitaron, seguidas de las plenarias, los diálogos y los eventos especiales.
- Entre moderadores, casi el 71 % eran mujeres, mientras que el 3,3 % se identificaban como de género diverso, lo que supone un indicio de cambio en las normas, aunque todavía no se ha alcanzado la paridad.
- El lenguaje inclusivo se utilizó de forma inconsistente: solo una cuarta parte de las sesiones lo utilizaron en todo momento, mientras que más de la mitad lo utilizaron de forma esporádica.
- A pesar de estas deficiencias, más del 70 % de las sesiones recibieron calificaciones de alta calidad, lo que demuestra una mayor concienciación, pero también el trabajo que aún queda por hacer.
Esfuerzos para la implementación del Sendai GAP
Pero el Observatorio de Género no fue la única contribución de la Red. En una sesión titulada Empoderamiento y resiliencia de las mujeres: liderazgo en la RRD en todos los continentes, la Red de Mujeres de América Latina y el Caribe unió fuerzas con su homóloga de Asia-Pacífico (WIN DRR) y gobiernos como el de Canadá y Australia para abogar por la plena implementación del Plan de Acción de Género del Marco de Sendai.
Su mensaje era sencillo: las mujeres no solo son vulnerables, sino que también son líderes.
En otra parte de la GP2025, la Red organizó una muestra en español de buenas prácticas en el Centro de Inclusión y participó en diálogos estratégicos con los dirigentes de la UNDRR.
La iniciativa del Muro de Compromisos, una colorida instalación que invitaba a las personas asistentes a comprometerse públicamente con la RRD inclusiva, sirvió para recordar que la voluntad política debe ir acompañada de visibilidad y rendición de cuentas. La Red de Mujeres de América Latina y el Caribe, por supuesto, no solo la apoyó, sino que también hizo sus propios compromisos.
La igualdad de género no es un complemento
La declaración final de la Red, firmada por mujeres de toda la región, exige más que aplausos. Pide el reconocimiento legal de la igualdad de género en las políticas sobre desastres, la financiación directa de iniciativas dirigidas por mujeres y la creación de un Observatorio regional de Género y RRD gestionado por la sociedad civil.
"Nuestra red trabaja sin descanso para convertir los planes en acciones", afirmó Rodríguez. "Pero sin recursos ni apoyo político, no podemos lograr el cambio que nuestras comunidades necesitan".
Al concluir la conferencia, se están analizando sus datos, compartiendo sus historias y su mensaje es inequívoco: la igualdad de género no es un complemento de la reducción del riesgo de desastres. Es la base de la resiliencia.
Estos esfuerzos no habrían sido posible sin el valioso apoyo del Gobierno de Canadá, cuyo compromiso con la igualdad de género y la resiliencia ha sido clave para amplificar estas iniciativas a nivel regional y global.